Mejora
Continua - Ciclo PDCA
La mejora
continua de la capacidad y resultados, debe ser el objetivo permanente de la
organización. Para ello se utiliza un ciclo PDCA, el cual se basa en el
principio de mejora continua de la gestión de la calidad. Ésta es una de las
bases que inspiran la filosofía de la gestión excelente.
"Mejora
mañana lo que puedas mejorar hoy, pero mejora todos los días"
La base del
modelo de mejora continua es la autoevaluación. En ella detectamos puntos
fuertes, que hay que tratar de mantener y áreas de mejora, cuyo objetivo deberá
ser un proyecto de mejora.
El ciclo PDCA de
mejora continua se basa en los siguientes apartados:
Organización
lógica del trabajo
·
Identificación
del problema y planificación. Observaciones y análisis.
·
Establecimiento
de objetivos a alcanzar.
·
Establecimiento de indicadores de control.
Correcta
realización de las tareas planificadas
Preparación
exhaustiva y sistemática de lo previsto.
Aplicación
controlada del plan.
Verificación de
la aplicación.
Check
(comprobar)
Comprobación de
los logros obtenidos
· · Comparación con
los objetivos.
Adjust
(ajustar)
Posibilidad
de aprovechar y extender aprendizajes y experiencias adquiridas en otros casos
·
Proponer
alternativa de mejora.
·
Estandarización
y consolidación.
·
Preparación de
la siguiente etapa del plan.
La
excelencia ha de alcanzarse mediante un proceso de mejora continua. Mejora, en
todos los campos, de las capacidades del personal, eficiencia de los recursos,
de las relaciones con el público, entre los miembros de la organización, con la
sociedad y cuanto se le ocurra a la organización, que pueda mejorarse en dicha
organización, y que se traduzca en una mejora de la calidad del producto o
servicio que prestamos.
Alcanzar los
mejores resultados, no es labor de un día. Es un proceso progresivo en
el que no puede haber retrocesos. Han de cumplirse los objetivos de la
organización, y prepararse para los próximos retos.
Lo deseable es
mejorar un poco día a día, y tomarlo como hábito, y no dejar las cosas
tal como están, teniendo altibajos. Lo peor es un rendimiento irregular. Con
estas últimas situaciones, no se pueden predecir los resultados de la
organización, porque los datos e información, no son fiables ni homogéneos.
Cuando se detecta un problema, la respuesta y solución, ha de ser inmediata. No
nos podemos demorar, pues podría originar consecuencias desastrosas.
La mejora
continua implica tanto la implantación de un Sistema como el aprendizaje
continuo de la organización, el seguimiento de una filosofía de gestión, y la
participación activa de todo las personas.
Las empresas no
pueden seguir dando la ventaja de no utilizar plenamente la capacidad
intelectual, creativa y la experiencia de todas sus personas. Ya se ha pasado
la época en que unos pensaban y otros sólo trabajaban. Como en los deportes
colectivos donde existía una figura pensante y otros corrían y se sacrificaban
a su alrededor, hoy ya en los equipos todos tienen el deber de pensar y correr.
De igual forma como producto de los cambios sociales y culturales, en las
empresas todos tienen el deber de poner lo mejor de sí para el éxito de la
organización. Sus puestos de trabajo, su futuro y sus posibilidades de
crecimiento de desarrollo personal y laboral dependen plenamente de ello.
Como conclusión,
basta resaltar que sin mejora continua no se puede garantizar un nivel de
gestión.
Si es tan
evidente y necesaria la mejora continua, cómo es factible pues que muchos
empresarios y directores de empresas se nieguen a verla y adoptarla, o dicho en
otras palabras, ¿por qué se niegan a tomar conciencia de dicha “obligatoria”
necesidad?
Si hay que hacer
y pensar al mismo tiempo, sabiendo que la rapidez y agilidad es crítica, ¿no es
cierto que tenemos que tener preparada nuestra organización para parar lo
mínimo para analizar los problemas?




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